sábado, 8 de enero de 2011

III.- Al-Andalus. La configuración de un estado peninsular islámico.

Introducción


La presencia del Islam en suelo peninsular fue el origen de las peculiaridades de nuestra Edad Media, respecto a los restantes países del entorno europeo. Como fue un fenómeno de larga duración, casi ochocientos años, no se puede considerar en su conjunto como un todo, sino que hay que analizarlo en sus diferentes momentos. Esto hay que hacerlo teniendo en cuenta la evolución de la formación social feudal/cristiana, tanto en Europa como su proyección en la Península, y de igual manera también hay que observar las diversas situaciones por las que pasó el Islam en al-Andalus, como en sus diversos ámbitos de ocupación.

Un fenómeno que pervivió durante tanto tiempo no puede presentar siempre el mismo aspecto de brillantez, así que no se pueden considerar con el mismo nivel cultural a los grupos de guerreros invasores y a la población de Córdoba del siglo X. Tampoco se le puede atribuir la misma madurez política al estado que dirigieron ‘Abd al-Rahmân I y ‘Abd al-Rahmân III.

En este primer tema se va a hacer el análisis del nacimiento y configuración del estado de al-Andalus, fenómeno que tendrá que hacer un camino de maduración que lo llevará desde la situación de un embrión de estado de base tribal, hasta una compleja formación estatal de carácter territorial. Y, por lo tanto, su contenido ha de abordar el tema de la invasión y conquista, para después pasar a analizar las distintas fases de asentamiento y constitución del estado andalusí.


La penetración musulmana


Este punto inicial constituye un tema lleno de dificultades, pues acerca de la conquista de Hispania se conservan muy pocos datos y estos se hallan contenidos en fuentes -crónicas latinas y árabes del siglo VIII y posteriores- que destacan por su carácter legendario y por su brevedad respecto a los episodios que nos interesan.

Estas características negativas de las fuentes conservadas han originado que éste sea un pasaje de la Historia de España que ha estado sujeto a frecuentes controversias y a no pocas revisiones en su interpretación. De todas formas esos datos, pocos e inseguros, son los que se poseen y a partir de ellos hay que intentar reconstruir el relato.


La conquista


Aparte de que el estado visigodo vivía una situación de crisis muy grave, la conquista de Hispania fue exigida por la propia dinámica expansiva del pueblo árabe, pues cuando en el año 705 el gobernador de Ifriquiya llevó a cabo la conquista de Tánger y estableció bases sólidas de dominio sobre el Magrib central, la Península con sus fértiles tierras meridionales y sus prosperas ciudades se convirtió en su objetivo próximo. Y fue para conseguir alcanzarlo cuando comenzaron las conversaciones de D. Julián, probablemente en el año 709. Este es un personaje oscuro, cuya identidad algunos autores ponen en duda, pero se viene admitiendo su colaboración con los árabes (préstamo de barcos o utilización como base de partida de Ceuta) para transportar tropas a Hispania.

La invasión no estuvo exenta de preparativos pues, según las fuentes árabes, en julio del 710 y por orden de Musa, el gobernador de Ifriquiya el beréber Tarîf, al frente de 400 hombres de a pie y 100 jinetes desembarcó en Tarifa y en una rápida algara por la región de Algeciras recogió botín y esclavos con los que volvió a África.


La invasión


El éxito de esa primera expedición animó a que al año siguiente, 711, Târiq b. Ziyad, mawla (cliente) de Musa y gobernador de Tánger, pasara el Estrecho con 7.000 beréberes a los que se le unieron otros 5.000 llegados con posterioridad. Entre tanto Rodrigo recién subido al trono y con serias dificultades respecto a su aceptación como rey por parte de la totalidad de la nobleza, se hallaba en el norte de la Península, posiblemente en Pamplona, luchando con los vascones.

Después de conocer la noticia, el monarca visigodo se dirigió hacia las tierras del sur, hasta que se produjo el enfrentamiento con los invasores en un lugar que las fuentes árabes denominan Wâdî Lakka (711) que suele identificarse con la Laguna de la Janda. El resultado de la batalla fue nefasto, pues D. Rodrigo perdió su vida, parece ser que debido a la traición del bando representado por los partidarios de la familia de Witiza, y esto supuso la caída y consiguiente desaparición del estado visigodo.


La conquista del territorio


Concluida esta batalla en la que desapareció Rodrigo, el objetivo de Târiq era llegar hasta Toledo, pero los itinerarios de la conquista también son objeto de disputa historiográfica. Según parece Târiq siguió la vía romana que enlazaba Cádiz con Córdoba, para lo cual ocupó sin mayor dificultad la plaza de Morón y cuando alcanzó la Vía Augusta ocupó Carmona y también Sevilla, con cuyos habitantes estableció un tratado de paz. Siguiendo su camino hacia Córdoba se vio obligado a poner sitio a Écija, lo cual lo detuvo varios meses. A continuación se dirigió hacia Córdoba, acerca de cuya conquista las fuentes árabes hacen un relato bastante pormenorizado, que es el siguiente:

Hallándose las tropas islámicas situadas para iniciar el asedio, un pastor de los contornos les advirtió de la debilidad de sus defensas y les indicó el lugar en donde existía un auténtico hueco que fue el sitio por donde penetraron los invasores. El gobernador de la ciudad y parte de sus defensores se refugiaron en la Iglesia de San Acisclo que no fue respetada, pues después de ser incendiada, sus ocupantes fueron capturados. Finalmente Córdoba quedó bajo el control de la comunidad judía.”

Este conjunto de anécdotas nos muestra varios de los rasgos que caracterizaron la conquista de todo el territorio. La ayuda prestada por el pastor indica la actitud de la población respecto a los musulmanes, de clara apatía cuando no claramente colaboracionista.

El estado de conservación de las defensas de la ciudad indica el grado de decadencia urbana que existía en aquel momento en los territorios visigodos.

El papel preponderante que jugaron las comunidades judías en la ocupación de Hispania por los musulmanes.

Después de asegurar el control de la ciudad, atravesando la región jienense, llegó a la Meseta por la que se encaminó hacia Toledo, que se entregó sin resistencia.

Mûsa b. Nusayr temeroso de que toda la gloria y el provecho de la conquista recayera en Târiq pasó a Hispania en el 712 con 18.000 hombres, árabes en su mayoría. Después consolidó las posiciones del SO. (conquista de Niebla, Beja, sitio de Mérida) y después se dirigió hacia Toledo, en donde acuñó moneda ese mismo año. Hasta el 714 Mûsa junto con su lugarteniente Târiq continuaron con la ocupación de ciertas regiones septentrionales, pues además de la conquista de Zaragoza y el valle del Ebro se hicieron campañas hacia León y Asturias. Pero en esa última fecha se vieron obligados a retornar a Damasco donde se les reclamaba con insistencia.

Mûsa dejó como gobernador de al-Andalus a un hijo suyo, Abd al-Azîz, que fue el que completó la conquista de la Península, tomando el sur y el centro de Portugal (Évora, Santarem y Coimbra), así como la zona del Mediterráneo catalán (Tarragona, Barcelona, Gerona y Carbona). Fue también el que realizo la ocupación de Andalucía Oriental y el Levante, pues ocupó Málaga y Elvira y sometió mediante pacto los territorios de Tudmir en Murcia. Pero fue asesinado en el 716, parece ser que sus tropas desconfiaron de él, después de que contrajera matrimonio con Egilona, la esposa de D. Rodrigo, pues ante el temor de que fueran asimilados a la población autóctona le quitaron la vida.


Las causas


Hay que pensar que un hecho de tamañas consecuencias como fue la invasión musulmana de la Península ha de explicarse desde un juego complejo de causas. Así pues, en un intento de dar explicación de lo ocurrido encontramos diversas teorías.


· Teorías tradicionales

Tesis providencialistas: En las crónicas medievales se defiende que la ocupación musulmana fue un castigo del cielo, provocado por los pecados del rey, de la nobleza o del clero visigodo.

Explicación legendaria: También arranca de etapa medieval la explicación de que D. Julián, el gobernador de Ceuta, ayudó con sus naves a los invasores, como un acto de venganza personal. Ya que había enviado a su hija Florinda a la corte de Toledo en donde fue violada por el rey D. Rodrigo. Los estudios actuales de la cronología de los sucesos desmontan este teoría, puesto que los primeros contactos de los musulmanes con D. Julián son muy anteriores a la subida al trono de D. Rodrigo.

La intervención extranjera: Tradicionalmente se ha sostenido que la invasión se ocasionó debido a la petición de ayuda de la facción witiziana, después de que no resultó elegido como monarca indiscutido Akhila, el hijo de Witiza. Esta explicación ha sido desmontada en la actualidad, ya que hay varios hechos que lo corroboran:

Los preparativos de la expedición –las conversaciones con D. Julián y la expedición de Tarîf- ocurrieron cuando Witiza todavía vivía.

También es un hecho que, si esta causa hubiese sido cierta, en la batalla de Wâdi Lakka alguno de los familiares de Witiza habría dirigido el contingente de tropas invasoras y, por supuesto, habrían opuesto resistencia a la ocupación de Toledo, toda vez que D. Rodrigo había desaparecido en la batalla y Akhila habría sido el rey.

Cuando los descendientes de Witiza reclamaron ante el califa de Damasco no pedían que se les restituyeran sus derechos a la corona, sino sus derechos a los bienes patrimoniales que se hallaban confundidos con el patrimonio real visigodo.


· Tesis actuales

En la actualidad se sabe que el conjunto de causas es muy complejo puesto que en este hecho influyeron una serie de factores muy diversos.

a) Factores internos del Reino visigodo. El estado visigodo sufría una crisis bastante profunda que implicaba a los diferentes niveles en los que se desenvuelve la vida de una sociedad.

b) Crisis económica (reducción de la producción agrícola (reducción general de la producción y devaluación de la moneda.

c) Crisis social, empobrecimiento de las capas populares (incremento de los lazos de dependencia (mayor vinculación a los señores y desvinculación respecto al estado.

d) Crisis ideológica, pues en el seno de la aristocracia y la propia Iglesia existía una grave relativización moral que sería el origen directo de la inestabilidad política

e) Crisis política, cuyo fenómeno más visible fue el ambiente de conjura cuando no las luchas abiertas por el trono.

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