Publicado en 'La Voz republicana' el 16 de mayo de 1904. Transcribo literal:
Como las mujeres son las más enamoradas de las prácticas místicas y las
que abandonan sus quehaceres por ir con devocionario á los templos, voy
á transcribir á continuación las opiniones que de ellas tienen, ó
tuvieron en vida, los santos padres.
Lean esto que es curiosisímo:
-Hombre de bien, huye de la mujer, sino eres perdido. -San Faulino.
-La mujer es la liria envenenada de que se sirve el diablo para apoderarse de nuestras almas. -San Cipriano.
-La mujer, abandonada á sí misma no tarda en caer en la impureza... Una
mujer sin reproche es más rara que el fénix... Es la fuente del
demonio, el camino de la iniquidad, el dardo del escorpión; en suma, una
especie peligrosa. -San Jerónimo.
-Malo es ver á una mujer alguna; peor hablarla y más tocarla. -San Agustín.
-Nunca pise tu casa pié de mujer. -San Jerónimo.
-La mujer es el órgano del Diablo. -San Bernardo.
-La mujer es un escorpión pronto siempre á picar... Es la lanza del demonio. - San Buanaventura.
-Más difícil es hallar una mujer buena que un cuerno blanco. -San Gregorio.
-La mujer es la cabeza del crimen, arma del Diablo. Su voz es el
silbido de la serpiente. Caundo veáis á una mujer, creed que tenéis
presente, no a un ser humano, ni a bestia, sino al Diablo. -San Antonio.
-La mujer no tiene el sentido del bien... La mujer tiene el veneno de
un áspid y la malicia de un dragón. -San Gregorio el Grande.
-Vivir entre mujeres sin pecar, es prodigio mayor que resucitar muertos. -San Bernardo.
-Las más bellas mujeres no son sino sepulcros blanqueados. -San Juan Crisóstomo.
--Cuando oigo hablar á una mujer huyo de ella como de una víbora. -San Pedro.
-La mujer es un nido de espíritus inmundos, la puerta del infierno, un
ser tan corrompido, que hasta el beso de una madre es impuro. - San
Pablo.
Después de leer lo anterior, la mujer que rece á San Pedro, que las compara con víboras, merece serlo.
Y no hablo de San Pablo, porque como éste dice que "hasta el beso de una madre es impuro", no merece contestación.
Para contestarle á San Pablo, habría que preguntar antes si tuvo la
dicha de conocer á su madre y de recibir sus santas caricias.
E.C.Z.
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| Mujeres ante la iglesia de San Agustín de Marchena, Sevilla. Archivo fotográfico Ayuntamiento de Vitoria-Gazteiz. |
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| Tres mujeres ante la iglesia de San Agustín de Marchena, Sevilla. Archivo fotográfico Ayuntamiento de Vitoria-Gazteiz. |



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