La Sección Femenina de FET-JONS (1) nació en 1934 como un grupo filial de Falange de la mano de Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de Falange e hija del dictador Miguel Primo de Rivera. Desde su fundación, pasó por tres etapas bien diferenciadas. En la primera, casi desconocida, realizaron tareas de apoyo a la militancia masculina del partido, se organizaron y se lanzaron a organizar filiales viajando por provincias. En uno de esos viajes nace la Sección Femenina de Málaga, que tuvo como primera presidenta a Ana María Hurtado. En la segunda etapa, durante la guerra (1936-1939), muchas de esas secciones estaban ya muy bien organizadas y su actividad giró principalmente en torno a la beneficencia y al cuidado de los heridos de Falange y del bando sublevado. La última etapa comienza con el fin de la guerra y se mantiene durante toda la dictadura, en la que el objetivo principal fue la formación política y social de las mujeres españolas. Y es a esta tercera e interminable etapa a la que me referiré en adelante.
Acabada la guerra e instaurada la dictadura, Pilar Primo de Rivera reorganiza la estructura interna de la SF dividiéndola en varias secciones. En Málaga, Carmen Werner Bolín sustituye a Ana María Hurtado después de un viaje de estudios por la Alemania nazi. Carmen, que era medio alemana, fue una entusiasta seguidora de Hitler, de las "Hitler Judgens" y de las "Juventudes Femeninas Hitlerianas". Nada más ponerse manos a la obra presentó un balance oficial anunciando que Málaga era la primera provincia de España en número de flechas femeninas con un total de 12.000 en toda la provincia y 3.000 en la capital. Inmediatamente, Pilar Primo de Rivera la nombra regidora central de Escuelas y Jerarquías, con sede también en Málaga, ya que se había adoptado la Sección Femenina malagueña como modelo de organización y formación. Se dieron mucha prisa para borrar la memoria de la "Málaga roja". Una vez bien organizadas e instruidas en todas las provincias se pusieron manos a la obra.
Franco dijo: "salvaré a España del marxismo cueste lo que cueste. No me importaría matar a media España si tal fuera el precio a pagar para pacificarla" Y así lo hizo, aunque se pasó en la "frenada" y se quedó con poca mano de obra barata para construir "los pantanos". Así es que para llevar a cabo el programa demográfico que necesitaba contaba con la inestimable ayuda de la Sección Femenina "como un instrumento de control ideológico de las mujeres conduciéndolas de nuevo al redil doméstico, después de los años liberadores de la Segunda República" (2). Se trataba de extirparles afanes feministas e igualitarios, desposeyéndolas de los derechos adquiridos y convirtiéndolas en aparatos reproductores que la patria necesitaba después de tanta matanza.
Así, este órgano de control se dedicó al adoctrinamiento y emprendió la tarea de tutela de las mujeres españolas que Franco les había encomendado, no sin antes regalarles varios monumentos nacionales, como el emblemático castillo medieval de la Mota de Medina del Campo (Valladolid), que había acogido a los Reyes católicos, para usarlo como sede central y escuela de mandos.
Entre 1937 y 1977, tres millones de mujeres de entre 17 y 35 años hicieron el Servicio Social, una especie de mili femenina que suministraba mano de obra gratuita en hospitales, comedores y otras instituciones. Pero la formación no terminaba ahí, invadían el día a día de las mujeres a través de la radio, el cine, la copla, las revistas y los libros.
Controlaban especialmente buena parte de la educación femenina en todos los niveles de enseñanza, con asignaturas como "Enseñanzas del Hogar", "Educación Física", "Formación del Espíritu Nacional" o "Formación Político Social", donde se aprendía que "A través de toda la vida, la misión de la mujer es servir. Cuando Dios hizo el primer hombre, pensó: 'No es bueno que el hombre esté solo'. Y formó la mujer, para su ayuda y compañía, y para que sirviera de madre. La primera idea de Dios fue el hombre. Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil:" (Sección Femenina. Formación Político-Social, primer curso de Bachillerato, 1963).
Las mujeres y los hombres no han recibido siempre la misma formación, ni siquiera en las escuelas. Hubo avances con la Institución Libre de Enseñanza, especialmente durante la República, permitiendo la coeducación, pero rápidamente fue eliminada durante la dictadura franquista. El régimen no negó nunca el acceso de las mujeres a la educación, ni siquiera a la enseñanza secundaria o universitaria, pero puso todo su empeño para que esa educación fuera diferente a la de los hombres. La Ley de 1945 regulaba la enseñanza primaria y el derecho educativo, dejando muy claro para qué debía servir la educación de las niñas "la educación primaria femenina preparará especialmente para la vida del hogar, artesanía o industrias domésticas" (art. 11).
“Enseñaremos a las mujeres el cuidado de los hijos, por que no tiene perdón que mueran por ignorancia tantos niños que son siervos de Dios y futuros soldados de España. Les enseñaremos también el arreglo de la casa y el gusto por las labores artesanas y por la música. Les infundiremos ese modo de ser que quería José Antonio para todos los españoles para que así ellas cuando tengan hijos, puedan formar a los pequeños en el amor de Dios y en esta manera de ser de la Falange”. (PRIMO DE RIVERA, Pilar -1939-, “Discurso en la Concentración de Medina” mayo, Madrid, SF de FET de las JONS
Se priorizaban los sentimientos de unidad de la patria ultranacionalista y catolicista, con lo que obtenían un modelo de mujer cristiana que se contraponía al modelo femenino laico de años anteriores, y con el que se reforzaba la condición de servilismo y resignación de las mujeres frente a la autoridad de los hombres, de la religión, del Estado y de Dios.
La Sección femenina fue ante todo un pilar fundamental para la estabilidad de la dictadura. Y también lo fue la Iglesia. No nos olvidamos de la Iglesia, nuestro azote eterno, aunque su labor merece capítulo aparte.
"La formación de las mujeres no fue nunca el fin para la Sección Femenina, sino que demostró ser un mecanismo imprescindible para la articulación de las grandes estructuras políticas, económicas, sociales y culturales del Estado: la educación de las mujeres en el matrimonio y la maternidad como el más importante horizonte para el asentamiento de la idea de familia del régimen "célula primaria natural", que ya figuraba en las Leyes Fundamentales del Estado y que las españolas, tras la formación recibida por la Sección Femenina, ayudarían a hacer realidad." (3).
Sin embargo ellas, las falangistas femeninas, instructoras encargadas de transmitir el rol de la mujer como ama de casa, madre y esposa ideal sujeta al marido y encerrada en casa, fueron ante todo mujeres públicas. La reclusión en el hogar no iba con ellas, pues pasaban más tiempo fuera adoctrinando que dentro. Y ese modelo de feminidad que fomentaban, no siempre lo llevaron a la práctica, en los desfiles, muy abundantes en los años cuarenta, desfilaban con uniformes y estilo militar muy masculinos. En la función natural de la mujer, según los discursos oficiales, que era ser madre, cuantos más hijos mejor y todos los que Dios quiera, también suspendieron, al menos entre los mandos más sonados, todas eran solteras y sin hijos. En cambio, fueron mujeres con una considerable participación en la vida política y social del país. Y ese poder lo disfrutaron a costa de la falta de libertad del resto de las mujeres españolas (4), a las que adoctrinaron para que cumpliesen la "sagrada" función que el régimen franquista les tenía destinado.
A la muerte de Franco y después de su disolución en 1977, gracias a la formación y a la larga experiencia adquirida, las instructoras se reciclaron profesional y políticamente, pasando a integrar gran número de partidos, de todos los colores, organismos sindicales, cooperativas, escuelas, hospitales, guarderías y asociaciones con mayor o menor protagonismo social. Muchas de las mujeres vinculadas a la Sección Femenina, alrededor de 24 000, fueron recolocadas en bibliotecas públicas del Estado, incluso sin haber realizado cursos de reciclaje profesional. Ellas, las "femeninas" pudieron disfrutar de esa oportunidad que las sufridas madres del "baby boom" nunca tuvieron.
Conocer el pasado, contextualizar históricamente actitudes, acudir a la Memoria Histórica nos ayuda a comprender a nuestras antepasadas y sus comportamientos, a reconciliarnos con ellas, y sobre todo a no dejarnos convertir en una sombra de destino en lo universal, ni por el fascismo ni por el Patriarcado, NUNCA MÁS.
Dori Castillo
(1) Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalist
(2) Tereixa Constenla. Con un pequeño gemido, basta. El País, 10 Mayo 2009 (https://elpais.com/diario/2009/05/10/cultura/1241906403_850215.html)
(3) Becerra López, María Teresa. La Sección Femenina de FET y de las JONS en Málaga. Revista JABEGA nº 58, páginas 60-71, año 1987
(4) Blasco Herranz, I: Armas femeninas para la contrarevolución: la SF en Aragón (1936-1960).
https://www.scielo.br/j/hcsm/a/w8tkPNMDYDSZTGjdgKh5CWQ/



